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lunes, 28 de febrero de 2011

Acerca del Ginnunga-gap

Acerca del Ginnunga-gap

Violeta Paula Cappella de Aguerre



"En el principio la oscuridad reinaba, sólo existía Aquel sobre Quien nada puede decirse: el Allvater o Padre del Todo. Éste jamás fue visto pero en Él subyace todo lo que fue, es y será y toda obra que Él desease se realizaría.

En el centro del espacio interior, en el principio de los tiempos, había un inconmensurable abismo de cuyo final nadie sabía, pues nadie pudo ver jamás su fondo. La penumbra lo cubría.

Al Norte del Ginnunga-gap había un espacio conocido nombrado Nifl-heim, el hogar de la niebla y de la oscuridad. En el exacto centro del Nifl-heim estaba el inagotable manantial Hvergelmir, de él emanaban doce grandes corrientes de aguas a altísimas temperaturas; el nombre de estas corrientes era Elivagar.

Las corrientes Elivagar fluían con gran velocidad desde la boca del Hvergelmir y, en tanto iban descendiendo, sus aguas se iban enfriándola tal punto que llegaban a congelarse produciendo asì grandes bloques de hielo que caían estrepitosamente a las inconmensurables profundidades del Ginnunga-gap. Al caer estos bloques de hielo resonaban enormes estruendo por todo el espacio.

Al sur del Ginnunga-gap, y opuesto exactamente al Nifl-heim había otro espacio conocido: el Muspells-heim, el espacio del gran Fuego Esencial; allí todo era luz y calor.

El vigilante del Muspells-heim se llamaba Surtr, el Gigante de la Llama. Él poseía una espada flamígera de la que emanaban múltiples chispas que tocaban los bloques de hielo que caían a las profundidades del Ginnunga-gap, así éstos se iban derritiendo parcialmente al contacto con el fuego; entonces, nubes de vapor surgían del encuentro entre el hielo y el fuego. Al elevarse
estas nubes de vapor se convertían en escarcha y capa tras capa de escarcha fueron  rellenando el gran abismo Ginnunga-gap.


"El gran Surtr con su espada en llamas,
custodiaba la parte sur de la puerta Muspell,
y destellos de la llama celestial,
vivificantes, caían del mundo del fuego..."

(Valhalla, por J. C. Jones)


Así era el comienzo para nuestros antepasados vikingos...


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